La NEL-Bogotá pone en acto el deseo de inscribir y articular la lógica de la experiencia del inconsciente a la del trabajo de una colectividad que tiene como fin desarrollar el psicoanálisis a partir del anudamiento de la teoría, la política y la clínica, en el marco de la Escuela de Lacan.
jueves, 8 de mayo de 2014
Elogio del glamour
En el marco de una dura crítica a “la ideología dominante contemporánea, el cientificismo”, el autor recupera la noción de glamour, ese “encanto que embellece las cosas, haciéndolas parecer más de lo que son”, y advierte que “no se trata de un error de valoración”: es aquello que hace posible el enamoramiento, es lo que –sostiene-- hace posible enseñar, gobernar o psicoanalizar.
Por Marco Focchi *
El primero en conferir dignidad literaria al término glamour fue Walter Scott. Es una palabra derivada del escocés antiguo e indica una suerte de hechizo que hace ver las cosas distintas de lo que son, generalmente más bellas. Quienes se ocuparon de ella desde la sociología la definieron como un make-believe, algo que se vale de la creencia. En el libro El glamour del psicoanálisis intenté una crítica decidida a lo que considero la ideología dominante contemporánea --que ha sido definida como la superación de las ideologías--: el cientificismo, que, apelando a la certeza, considera poder rechazar el recurso a la creencia. En la ciencia se procede con un método específico, fundado en la observación y el cálculo matemático. Galileo Galilei lo sintetizaba de este modo: “Experiencias sensatas y demostraciones ciertas”; vale decir, experimentaciones sensibles, observables, capaces de brindar la certeza matemática. Nuestra época está socialmente huérfana de certezas. Hasta hace un par de siglos, cada uno podía saber cuál habría de ser el lugar donde vivir, esto es, más o menos allá donde había nacido; igualmente el trabajo que habría sido el suyo, esto es, el de los padres; y seguramente podía saber adónde irían a reposar sus restos.
El mundo postiluminista fue dejando a sus espaldas las seguridades derivadas de la teología y la tradición. La pérdida de certeza llevó a la desorientación propia de nuestra época: quien trabaja como analista o psicoterapeuta asiste al fenómeno del aumento de los pedidos de ayuda por problemas ligados a los ataques de pánico. Suplantando las patologías alimentarias, el ataque de pánico se ha vuelto el motivo prioritario que induce a buscar la intervención psicoterapéutica. Esto encuentra la propia razón en la conformación del simbolismo perteneciente a la época en la cual vivimos. La falta de la brújula de la tradición hace sentir sin agarre al hombre contemporáneo, en el orden de un malestar que no sabe encaminar por ninguna vía simbólica preconfigurada.
La sensación de estar abandonado a la propia suerte, sentimiento de quien vive en un mundo que se descarriló de la tradición, lleva al individuo a buscar la certeza en la sola fuente de saber que puede otorgarla: la ciencia. Los medios, los dispositivos que forjan la opinión, difunden y amplifican la idea según la cual sólo lo científico es atendible, sólo lo calculable es creíble, sólo lo evidence based es verdadero saber. Esto empuja la aplicación del método científico a campos extraños a aquel en que ha sido concebido: campos que conciernen a la subjetividad, algo muy distinto de los objetos inertes que, precisamente por eso, se prestan al cálculo. El cientificismo es precisamente esta aplicación impropia del método científico a dominios de saber que, por su naturaleza, se sustraen al cálculo. La ciencia triunfa, destituyendo las apariencias. Que el Sol gire alrededor de la Tierra, por ejemplo, es una ilusión que sólo el saber científico es capaz de disipar. Se considera, entonces, que las apariencias, en todos los campos, son en sí mismas contrarias al movimiento del saber.
Por otro lado, las apariencias comportan un potente factor de sugestión. Si, por ejemplo, quisiéramos establecer la eficacia de la sustancia activa en un fármaco, sería necesario discriminar los efectos sugestivos adscribibles a la personalidad de quien lo suministra y de quien lo recibe. Las experimentaciones a doble ciego tienen como propósito, precisamente, sortear el efecto sugestivo: a un grupo de pacientes se les suministra el fármaco activo y a un grupo de control un placebo, ni los pacientes ni los médicos conocen cuál es uno y otro de los dos grupos; esto permite evitar que incluso involuntariamente circulen sugerencias de médicos a pacientes, viciando el resultado, como sucede, por ejemplo, en el caso en que un fármaco funciona por efecto del carisma personal del médico que lo receta.
En una terapia que no funda el propio efecto en el suministro de sustancias sino en el uso de la palabra, tal técnica experimental carece de sentido. El efecto reside en la palabra misma y ésta es inseparable de quien la pronuncia desde el punto de vista de la enunciación; y la credibilidad, desde el punto de vista de la enunciación, es un factor determinante respecto de la eficacia de la palabra. No es una casualidad que las profesiones que Freud definía imposibles, la política, la enseñanza, el psicoanálisis, reposen en la palabra y su credibilidad.
Cuando el efecto de una acción no proviene de la técnica y de la natural concatenación de las causas y los efectos, de las acciones y reacciones, sino que pasa por la vía inmaterial de las relaciones humanas, tal efecto se produce a partir de la credibilidad de quien habla que se basa en su prestigio, en su reputación.
No hay educación, enseñanza, sin confianza del alumno en el maestro. No hay gobierno si éste no tiene la confianza del Parlamento como representante del pueblo. No hay interpretación posible en psicoanálisis sin transferencia, esto es, sin credibilidad depositada en el analista.
La eficacia de un fármaco depende de la concatenación de causa y efecto de una secuencia química. La eficacia de lo que mueve las relaciones entre los hombres pasa, en cambio, a través de lo que se ha llamado autoridad, que es algo muy distinto del poder. Auctoritas es un sinónimo de dignitas. Se acepta la autoridad de un político, no porque posea la fuerza de un tirano sino porque es un hombre digno que persigue el bien común. Se acepta la formación de un maestro, no sólo porque se le atribuye saber y competencia sino porque pone esas cualidades al servicio del intelecto del alumno. Se acepta la interpretación del analista, no porque se lo considere un experto sino porque no usará la posición que se le atribuye en su propio beneficio. Hay autoridad donde no hay abuso. Hay autoridad si puedo fiarme de aquel a quien se la atribuyo. Por este motivo, el prestigio, la credibilidad, lo atendible, fundamentales en las relaciones humanas, no pueden entrar en el circuito por el que la demostración conduce a la certeza. Pretender extender el dominio de la certeza al mundo de las relaciones fundadas en la confianza, en la creencia, es la vía que rebaja la ciencia al cientificismo.
El glamour, decíamos, es esa suerte de encanto que embellece las cosas, haciéndolas aparecer más de lo que son: el prestigio añadido magnifica la visión. ¿Deberíamos concluir que se trata de un engaño? En realidad, conocemos ya un encantamiento de este tipo, que no requiere magos o prestidigitadores. Cuando nos enamoramos, la mujer o el hombre que captura nuestro interés escapa a los cánones ordinarios. Si una mujer es la más bella, la más fascinante, incluso si no habla con las alas de la poesía pero se mueve como si danzase aunque no sepa bailar, y para moverse como si danzara no necesita saber bailar, en efecto, para atraernos, no necesita otra cosa que esa fuerza magnética que la hace irresistible. En el enamoramiento sucede algo que convierte en único el objeto amado, aislándolo así de toda neutralidad propia de la multitud. Freud ha llamado a este fenómeno sobrevaloración sexual del partenaire.
Es preciso ver esto de cerca para apreciar que no es que la sobrevaloración provenga de un error de valoración. Y esto porque no estamos en el mercado, donde cada objeto recibe su precio justo. En los intercambios, que son la norma entre semejantes, la evaluación y asignación de valor se imponen. En éstas entran en juego el mérito de las personas, sus capacidades. Si empleamos a alguien, buscamos que responda a aquello para lo que se lo emplea. Si un comerciante nos engaña, no volveremos a comprarle. En el amor, la sobrevaloración hace salir de este registro, y esto porque el amor escapa a la negociación cotidiana, sale del campo del intercambio. La sobrevaloración en sentido freudiano no es una valoración equivocada sino un agregado que lleva fuera del terreno común, donde personas y cosas son cotidianamente sopesadas con base en sus méritos o a la necesidad de los intercambios. Es el make-believe, la apariencia que me hace creer que esa persona no es una más, es especial, y la coloca por fuera del carril de la evaluación y el mérito.
En la época imperial, de los reinos fundados en la trascendencia, las apariencias eran los Arcana imperii, los estandartes, los blasones, los escudos, las medallas, los honores, y eran la vestimenta que distinguía a una aristocracia considerada una especie humana diferente y superior.
En el mundo democrático, el valor agregado que hace ver las cosas más bellas de lo que son no es más privilegio de una clase superior, es para todos, y el concepto de glamour refleja precisamente esta democratización de las apariencias.
En el mundo contemporáneo, donde la trascendencia ha perdido sus propios derechos, no todo, sin embargo, se reduce al achatamiento del cálculo, y no es indispensable elevarse al mundo del arte para que las cosas luzcan iluminadas por una belleza que las vuelve fuera de lo común (además, el arte contemporáneo se ha desanclado de la belleza para explorar otras vías). Y bien, es ese encanto sutil que atraviesa las cosas y las personas, haciéndolas especiales aun cuando disponibles, únicas aun cuando terrenas, lo que nos permite escapar del achatamiento del mundo empeñado en lo calculable.
El glamour del psicoanálisis es esto, y no pasa por la figura del analista sobre el pedestal, el analista mudo que no responde, que se mueve como si perteneciera a otra dimensión del ser, imagen de otro tiempo sobre la que a veces me ha divertido ironizar. El glamour del psicoanálisis es que, sin habitar alguna dimensión trascendente, el analista no entra en el círculo de las relaciones cotidianas hechas de intercambios, y esto porque él mismo es puesto por el sujeto en posición de un objeto --que Lacan llamaba agalma-- que no forma parte de lo cotidiano, y que, precisamente por esto, está investido de aquel glamour por el cual me gusta traducir, para liberarlo del equívoco, el término freudiano “sobrevaloración erótica”.
* Miembro de la Scuola Lacaniana de Psicoanalisi (SLP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Arículo publicado en Enlaces. Psicoanálisis y cultura, www.revistaenlaces.com.ar
jueves, 1 de mayo de 2014
Noticias
Ecos del congreso de la AMP
Radio Lacan hizo entrevistas a diversos participantes del Congreso de la AMP. El 16 de abril, entrevistaron a nuestra colega de la NEL-Bogotá, Clara Holguín. Haciendo click sobre esta noticia, usted encontrará las entrevistas y puede activar el audio de la conversación con nuestra colega.
Conferencia
El pasado 10 de abril se llevó a cabo la conferencia "El maestro cuadrifronte", a cargo de Guillermo Bustamante Zamudio, en el auditorio de la Alianza Colombo Francesa. Haciendo click sobre esta noticia, usted podrá acceder al texto de la conferencia.
lunes, 21 de abril de 2014
Terminó la época en que la política respondía a la pregunta por el sentido
Esta es la conversación que sostuvo con Télam desde París, donde reside.
- T : El congreso internacional de 2012 se centró en el orden simbólico. Este, que empieza en unos días, tal como indicó Jacques-Alain Miller, sobre un real. Sin embargo, en ambos casos se incluye la perspectiva siglo XXI. ¿Cuáles serían las diferencias respecto al siglo pasado?- L : La diferencia esencial con el siglo pasado es que estamos en una época de triunfo de los poderes del cálculo; entramos en the digital age. Como dijo Jacques-Alain Miller, esto fue anunciado por Lacan en su fórmula Hay l’ Uno, en francés Y’a dlun. Con esta contracción, quienes piensan que el individualismo democrático de masa está fundamentado sobre el uno del cuerpo, se equivocan. Lo nuevo es la manera con la cual los cuerpos se articulan con el uno del cálculo. Esto se puede ver en el libro de los responsables de Google , Jared Cohen y Eric Schmidt, The new digital age, como en Big Data, de Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Niel Cukier. Ambos exploran cómo la acumulación de los cálculos cambian nuestra relación con el mundo. El horizonte del cálculo es una utopía. Un mundo puramenta calculable, sin nada que pueda quedar afuera. Si nada escapa al cálculo, estaríamos en un mundo sin contingencia, un mundo sin Real. El psicoanálisis propone, al revés de esta utopía, el reconocimiento de un real: un real vinculado al hecho de que la relación sexual como tal no se puede calcular.
- T : Precisamente, uno de los últimos seminarios de Miller en castellano se titula El ultimísimo Lacan. ¿Qué hay más allá de eseultimísimo?- L : Las consecuencias clínicas que hay que explorar. La articulación de los cuerpos al cálculo de las máquinas permite el sueño de una transparencia total del uso de los cuerpos. Se sueña un yo cuantificado, quantified self. Pero esta articulación a las máquinas, a los smartphones, que pueden saber todo del funcionamiento del cuerpo, sólo sostienen el discurso del superyo contemporáneo. Un superyo a medida que nos grita ¡Goza!, o tenés que mejorar tu performance. El goce se revela aún más como lo que escapa al cálculo. Lo que huye.
- T : El discurso de la ciencia, ¿en qué relación cree usted está con las infinitas variantes de la religión (incluso laicas) y con cierto agotamiento epocal de las formas republicanas de la política?- L : El discurso de la ciencia nos promete the theory of everything. Lo que hay de común con las promesas del Big Data es el sueño de un mundo completamente simbolizado, pero sin sentido. El sentido es de lo que se ocupa la religión. Es la nueva complementariedad entre ciencia y religión. No fue siempre así. En el siglo XVII, cuando surgió la ciencia, era considerada un peligro para las creencias. Ya no es el caso.
La época del todo político en la cual la política daba respuestas a las preguntas sobre el sentido, está terminada. Las religiones laicas que cumplían esa función son cosas del siglo XX. El individualismo de masa no permite más estas creencias absolutas. Hay una fragmentación de los modos de vivir la pulsión. Pero subsisten trozos de común. El problema de la política mundial, como dice Paul Krugman, es saber si la concentración oligárquica del capital no pone en peligro todo el espacio de lo común. Parece que la política ha perdido su poder de regulación. Hay una llamada a un más allá de la política. Es un síntoma de la época.
viernes, 4 de abril de 2014
María del Pilar Cuéllar expone obra plástica
Nuestra asociada María del Pilar Cuéllar expone obra plástica. Fue seleccionada del 12° salón Arte y diversidad 2013. Las obras estarán expuestas hasta el 20 de abril de 2014 en la Galería "Casa cuadrada" (Cra 7 # 83-20).
Aquí unas muestras de su trabajo
Políptico compuesto por cajas de pequeño formato, con pintura de óleo sobre vidrio que proyecta sombras y contiene el aire. Reinterpreta iconos del arte y diversas imágenes para tejer historias que reconfiguran el diálogo intercultural entre los significados. Seres dobles, híbridos y duplicados, que aumentan la sensación de la ilusión de profundidad en la escena.
La escuela
Florencia Reali
Comienzo comentando algunas ideas desarrolladas en una entrevista a Jaques Alain Miller publicada en la página web de la AMP – un trabajo titulado “El concepto de escuela”1. Allí, Miller compara la Escuela con la Universidad. Ambas califican una relación con el saber, pero son relaciones muy distintas. La Escuela es un concepto mucho más antiguo, que aparece en la antigua Grecia, usado originalmente para nombrar un conjunto de personas que siguen una enseñanza. Miller resume las escuelas de la antigüedad como agrupamientos de gente alrededor de alguien que pensaba y hablaba bien. Alguien a quien la gente quería escuchar. Por ejemplo, la escuela de Sócrates sucedía en las calles. La gente seguía literalmente a su maestro. Luego sucedieron las escuelas Platónica y Aristotélica.
Más adelante, las escuelas se empiezan a definir, no sólo alrededor de un maestro sino también alrededor de un lugar específico donde la enseñanza ocurre. Las personas interesadas concurrían ese lugar para escuchar al maestro y allí se daba la transmisión de la enseñanza.
La forma de transmisión de saber que triunfa hoy es la de la Universidad. Ésta se diferencia de la Escuela en muchas cosas, entre ellas en que se necesita de una licencia para enseñar, es decir, un título que otorga el permiso para trasmitir un saber. Por otra parte, el período de aprendizaje Universitario está delimitado en sus tiempos y tiene como resultado final la certificación. Miller cuenta que ni Sócrates ni Platón dieron nunca diplomas a sus discípulos. En las escuelas de la antigüedad no se esperar conquistar una competencia o una técnica específica, sino el acceso a una mayor dignidad de la vida humana, “un cierto saber vivir”.
Dice Miller que el concepto de Escuela que Lacan propone, parte de la base de que no hay concepto del analista. Es decir, la escuela está fundada en la no identidad del analista. No hay descripción estandarizada de éste.
Luego de este preámbulo, paso a comentar el artículo de Miquel Bassols titulado “La AMP: Del pacto simbólico a una respuesta de lo real: A los veinte años de la creación de la AMP”
El título del trabajo apunta a la idea de que la AMP fue creada como una respuesta a algo del orden de lo real. También hace referencia a un pacto simbólico. Este pacto tuvo lugar durante la creación de la Escuela Una en 1992 y consistió en encontrar un símbolo – AMP (Asociación Mundial de Psicoanálisis) – que sirvió como punto de apoyo para la unión de cuatro escuelas que ya tenían una orientación común: La École de la Cause Freudienne, La Escuela del Campo Freudiano de Caracas, La Escuela Europea de Psicoanálisis y la Escuela de Orientación Lacaniana (Argentina). La unión tuvo lugar hace 22 años y el pacto se conoce como el Pacto de Paris.
Bassols propone que la AMP cumple la función de Más Uno en el anudamiento inicial de las cuatro escuelas. Luego se unen y crean otras escuelas, entre ellas la NEL. Esta creación es una respuesta a un agujero simbólico, el que bordean todas las escuelas al encontrarse con la no existencia del Analista Universal. Es decir, el agujero surge de la pregunta: ¿Qué es un analista? Esto tiene consecuencias, dice Bassols: La AMP no es un colegio profesional ni una Universidad. Tal institución definiría un analista estándar, con características claras y diferenciables.
Éste reconocimiento de la no identidad del psicoanalista es una de las características que diferencian a la AMP de otros tipos de asociaciones, ya que la AMP está advertida de que parte de una falta en lo simbólico. Sin embargo, se pronuncia al respecto y nos indica cómo apuntar a tratar este real en la experiencia analítica sin desconocer la contemporaneidad del mundo en que vivimos.
Bassols establece una comparación entre lo real del psicoanálisis y lo real de la Ciencia. Lo real de la Ciencia aloja un saber que ya está escrito en un gen o una neurona, y que a diferencia de aquel del psicoanálisis, es un saber que taponea todo agujero (o al menos pretende hacerlo). El saber del psicoanálisis es de otro orden.
La AMP marca un rumbo para la orientación de la investigación psicoanalítica del siglo XXI. Para ello se debe tener en cuenta que el problema ya dejó de ser el desorden de lo simbólico – ese era el problema en los tiempos de Freud cuando la clínica se ordenaba alrededor del nombre del Padre. El problema al que hay que apuntar hoy, dice Bassols, es el del desorden de lo real que queda después de la caída del simbólico.
El segundo texto de Bitácora es titulado “La Escuela, Su orientación”. Se trata de una entrevista a Alicia Arenas (presidenta de la NEL) por parte del comité editorial de Bitácora Lacaniana.
Alicia Arenas describe la organización de la AMP. La NEL es una de las ocho escuelas que la componen. Los temas sobre los que se investiga cada año en la NEL son escogidos a partir de las temáticas que reúnen a la Escuela Una. En este momento, el trabajo de las escuelas se enmarca en el tema “Un real para el siglo XXI”. Ésta, además, es la temática que se tratará el próximo Congreso de la AMP en el 2014 en Paris.
Uno de los objetivos principales de la NEL es el de la formación del analista. Una importante reflexión que se da en la NEL y en otras escuelas es cómo lo institucional debe acompañar las instancias de formación.
Arenas retoma la pregunta que desarrollan Bassols y Miller en los trabajos comentados anteriormente: ¿qué es un analista? ¿un agujero en lo simbólico? Frente a esta pregunta Arenas plantea la importancia de pensar en los dispositivos de formación del analista teniendo en cuenta, justamente, que ésta formación atañe lo subjetivo, la clínica, lo epistémico y lo institucional. No se trata de impartir cursos, ni desarrollar competencias o impartir herramientas técnicas que permitan la obtención de un título. Se trata de operar en relación con los principios de la práctica de orientación Lacaniana. Cito a Arenas: “Que un analista sea el efecto de una formación no es del orden de la necesidad sino de la contingencia, es decir que es un evento que no puede garantizarse de antemano.”
Desde su origen en el año 2002, la NEL ha ido transformándose en función de la experiencia. Pero es una transformación que surge de un trabajo compartido y de una reflexión común. En suma, la escuela inicialmente imaginada por Miller en el 2000 ha cumplido muchos de sus objetivos originales, como el de responder desde los distintos puntos geográficos a una orientación común guiada por problemáticas definidas y tratadas por la AMP en su conjunto.
Comienzo comentando algunas ideas desarrolladas en una entrevista a Jaques Alain Miller publicada en la página web de la AMP – un trabajo titulado “El concepto de escuela”1. Allí, Miller compara la Escuela con la Universidad. Ambas califican una relación con el saber, pero son relaciones muy distintas. La Escuela es un concepto mucho más antiguo, que aparece en la antigua Grecia, usado originalmente para nombrar un conjunto de personas que siguen una enseñanza. Miller resume las escuelas de la antigüedad como agrupamientos de gente alrededor de alguien que pensaba y hablaba bien. Alguien a quien la gente quería escuchar. Por ejemplo, la escuela de Sócrates sucedía en las calles. La gente seguía literalmente a su maestro. Luego sucedieron las escuelas Platónica y Aristotélica.
Más adelante, las escuelas se empiezan a definir, no sólo alrededor de un maestro sino también alrededor de un lugar específico donde la enseñanza ocurre. Las personas interesadas concurrían ese lugar para escuchar al maestro y allí se daba la transmisión de la enseñanza.
La forma de transmisión de saber que triunfa hoy es la de la Universidad. Ésta se diferencia de la Escuela en muchas cosas, entre ellas en que se necesita de una licencia para enseñar, es decir, un título que otorga el permiso para trasmitir un saber. Por otra parte, el período de aprendizaje Universitario está delimitado en sus tiempos y tiene como resultado final la certificación. Miller cuenta que ni Sócrates ni Platón dieron nunca diplomas a sus discípulos. En las escuelas de la antigüedad no se esperar conquistar una competencia o una técnica específica, sino el acceso a una mayor dignidad de la vida humana, “un cierto saber vivir”.
Dice Miller que el concepto de Escuela que Lacan propone, parte de la base de que no hay concepto del analista. Es decir, la escuela está fundada en la no identidad del analista. No hay descripción estandarizada de éste.
Luego de este preámbulo, paso a comentar el artículo de Miquel Bassols titulado “La AMP: Del pacto simbólico a una respuesta de lo real: A los veinte años de la creación de la AMP”
El título del trabajo apunta a la idea de que la AMP fue creada como una respuesta a algo del orden de lo real. También hace referencia a un pacto simbólico. Este pacto tuvo lugar durante la creación de la Escuela Una en 1992 y consistió en encontrar un símbolo – AMP (Asociación Mundial de Psicoanálisis) – que sirvió como punto de apoyo para la unión de cuatro escuelas que ya tenían una orientación común: La École de la Cause Freudienne, La Escuela del Campo Freudiano de Caracas, La Escuela Europea de Psicoanálisis y la Escuela de Orientación Lacaniana (Argentina). La unión tuvo lugar hace 22 años y el pacto se conoce como el Pacto de Paris.
Bassols propone que la AMP cumple la función de Más Uno en el anudamiento inicial de las cuatro escuelas. Luego se unen y crean otras escuelas, entre ellas la NEL. Esta creación es una respuesta a un agujero simbólico, el que bordean todas las escuelas al encontrarse con la no existencia del Analista Universal. Es decir, el agujero surge de la pregunta: ¿Qué es un analista? Esto tiene consecuencias, dice Bassols: La AMP no es un colegio profesional ni una Universidad. Tal institución definiría un analista estándar, con características claras y diferenciables.
Éste reconocimiento de la no identidad del psicoanalista es una de las características que diferencian a la AMP de otros tipos de asociaciones, ya que la AMP está advertida de que parte de una falta en lo simbólico. Sin embargo, se pronuncia al respecto y nos indica cómo apuntar a tratar este real en la experiencia analítica sin desconocer la contemporaneidad del mundo en que vivimos.
Bassols establece una comparación entre lo real del psicoanálisis y lo real de la Ciencia. Lo real de la Ciencia aloja un saber que ya está escrito en un gen o una neurona, y que a diferencia de aquel del psicoanálisis, es un saber que taponea todo agujero (o al menos pretende hacerlo). El saber del psicoanálisis es de otro orden.
La AMP marca un rumbo para la orientación de la investigación psicoanalítica del siglo XXI. Para ello se debe tener en cuenta que el problema ya dejó de ser el desorden de lo simbólico – ese era el problema en los tiempos de Freud cuando la clínica se ordenaba alrededor del nombre del Padre. El problema al que hay que apuntar hoy, dice Bassols, es el del desorden de lo real que queda después de la caída del simbólico.
El segundo texto de Bitácora es titulado “La Escuela, Su orientación”. Se trata de una entrevista a Alicia Arenas (presidenta de la NEL) por parte del comité editorial de Bitácora Lacaniana.
Alicia Arenas describe la organización de la AMP. La NEL es una de las ocho escuelas que la componen. Los temas sobre los que se investiga cada año en la NEL son escogidos a partir de las temáticas que reúnen a la Escuela Una. En este momento, el trabajo de las escuelas se enmarca en el tema “Un real para el siglo XXI”. Ésta, además, es la temática que se tratará el próximo Congreso de la AMP en el 2014 en Paris.
Uno de los objetivos principales de la NEL es el de la formación del analista. Una importante reflexión que se da en la NEL y en otras escuelas es cómo lo institucional debe acompañar las instancias de formación.
Arenas retoma la pregunta que desarrollan Bassols y Miller en los trabajos comentados anteriormente: ¿qué es un analista? ¿un agujero en lo simbólico? Frente a esta pregunta Arenas plantea la importancia de pensar en los dispositivos de formación del analista teniendo en cuenta, justamente, que ésta formación atañe lo subjetivo, la clínica, lo epistémico y lo institucional. No se trata de impartir cursos, ni desarrollar competencias o impartir herramientas técnicas que permitan la obtención de un título. Se trata de operar en relación con los principios de la práctica de orientación Lacaniana. Cito a Arenas: “Que un analista sea el efecto de una formación no es del orden de la necesidad sino de la contingencia, es decir que es un evento que no puede garantizarse de antemano.”
Desde su origen en el año 2002, la NEL ha ido transformándose en función de la experiencia. Pero es una transformación que surge de un trabajo compartido y de una reflexión común. En suma, la escuela inicialmente imaginada por Miller en el 2000 ha cumplido muchos de sus objetivos originales, como el de responder desde los distintos puntos geográficos a una orientación común guiada por problemáticas definidas y tratadas por la AMP en su conjunto.
Acción Lacaniana
Stella cortes
He realizado un breve recorrido, transversal al texto de WANNABE 10, para preguntarle en qué consiste la acción Lacaniana y cómo entender desde esta acción, qué es el analista ciudadano. Preguntas que hago al texto por mi interés en interpretar la actualidad política colombiana a la luz de los conceptos psicoanalíticos.
La primera respuesta a mi interrogante la da Miller cuando dice; Más que psicoanalizar la actualidad –pretensión soberbia e improcedente –“se puede cuando se está informado del psicoanálisis, leerla y hacer algo que es interpretar”.
Me valgo también de una definición tomada del texto, de una cita de la entrevista a Leonardo Gorostiza, y Elisa Alvarenga y de los artículos de María Cristina Giraldo, de la Nel Medellín, Antonio Aguirre de la Nel Guayaquil y un corto extracto de la entrevista a Vilma Coccoz.
“El psicoanálisis como uno de los modos lógicos de lazo social, además de un método terapéutico es un método de interpretación de la cultura, que permite estudiar los cambios sintomáticos que se constatan en la clínica como efectos de los cambios de civilización”.
En su entrevista, Leonardo Gorostiza afirma que ve muy difícil la acción política del psicoanálisis, que en este sentido, él se orienta por una cita de Lacan en el seminario VXII, que pregunta qué nos autoriza, en tanto psicoanalistas, a entrometernos en lo político y, responde, que el psicoanálisis devela, muestra, que no hay discurso que no sea de goce, que todo discurso, incluso el analítico son discursos que tienen como finalidad ordenar, distribuir las formas de goce, el psicoanálisis apunta a dilucidar el goce singular, de cada uno; mientras que el discurso del amo y sus variaciones tiende a formar modalidades de goce compartidas, particulares y en el horizonte está la dimensión universal, esto es una guía fundamental de la acción lacaniana en cuanto acción política.
Elisa Alvarenga: Acción Lacaniana íntimamente articulada en la forma psicoanálisis de intensión que es la formación misma y el psicoanálisis de extensión que es la acción.
Acción lacaniana es una acción analíticamente orientada.
La acción lacaniana está relacionada con la época porque esta es el lazo entre psicoanálisis y sociedad. Acción orientada por el síntoma, toma los fenómenos de la época y su incidencia en la subjetividad.
En el artículo “Droga Violencia y adicciones”, de María Cristina Giraldo, de la Nel Medellín, con su trabajo producto del cartel, Violencia y adicciones, expuesto en el curso “Conductas de riesgo en el ámbito escolar 2013”. Es una muestra de acción lacaniana orientada por el síntoma: la drogadicción y la violencia derivada del tráfico de drogas, fenómeno de la época y su incidencia en la subjetividad.
Se pregunta la autora ¿si podemos los psicoanalistas no sentirnos concernidos por un problema que afecta a muchos jóvenes y que se impone como una herida abierta en lo social?
En “Verdades colectivas y experiencia de la palabra” de Antonio Aguirre, nos dice que vemos a los colegas de Europa especialmente, España, discutir la relación entre el discurso del amo y el psicoanálisis. Jacques Allan Miller toca asuntos de política local, regional, global, y no por haberse convertido en consejero del gobernante sino porque ha decidido encarnar la consigna del analista ciudadano.
La entrevista a Vilma Coccoz dice: Analista ciudadano, analista que sale del consultorio.
La acción lacaniana se entiende como la extensión del discurso analítico en los distintos campos. Atañe no sólo a su dimensión clínica sino dado el momento actual y la consiguiente reconfiguración de los discursos, se requiere un planteamiento diferente, la necesidad de que los analistas salgan de sus consultas.
La extensión no es sin la formación. “Se trata de verificar si se consigue realmente volverse operativo como causa de deseo de analizarse, es de lo que se trata, encontrar la manera de revestirse de la causa de deseo de análisis”.
Las escuelas deben trabajar en diseñar una política de extensión del discurso, para sacar el máximo provecho de las actividades que cada miembro de la Escuela realiza, pudiendo concentrarse en actividades que permitan la extensión del discurso. El momento político que vive Colombia, de reconciliación, es propicio para la conversación, y el diseño de extensión y participación, en el diseño de políticas educativas. El psicoanálisis tiene mucho que decir.
En esta breve síntesis de algunas de las opiniones encontradas en este número de wanabe, se puede apreciar los múltiples campos de acción que se están cubriendo y el cúmulo de posibilidades que también existen, para hacer propuestas de trabajo a la ciudad sin que se pierda en ningún momento la clínica como norte de la acción lacaniana y sin que se subsuma el discurso analítico en el discurso del amo, como lo advierte Leonardo Gorostiza.
He realizado un breve recorrido, transversal al texto de WANNABE 10, para preguntarle en qué consiste la acción Lacaniana y cómo entender desde esta acción, qué es el analista ciudadano. Preguntas que hago al texto por mi interés en interpretar la actualidad política colombiana a la luz de los conceptos psicoanalíticos.
La primera respuesta a mi interrogante la da Miller cuando dice; Más que psicoanalizar la actualidad –pretensión soberbia e improcedente –“se puede cuando se está informado del psicoanálisis, leerla y hacer algo que es interpretar”.
Me valgo también de una definición tomada del texto, de una cita de la entrevista a Leonardo Gorostiza, y Elisa Alvarenga y de los artículos de María Cristina Giraldo, de la Nel Medellín, Antonio Aguirre de la Nel Guayaquil y un corto extracto de la entrevista a Vilma Coccoz.
“El psicoanálisis como uno de los modos lógicos de lazo social, además de un método terapéutico es un método de interpretación de la cultura, que permite estudiar los cambios sintomáticos que se constatan en la clínica como efectos de los cambios de civilización”.
En su entrevista, Leonardo Gorostiza afirma que ve muy difícil la acción política del psicoanálisis, que en este sentido, él se orienta por una cita de Lacan en el seminario VXII, que pregunta qué nos autoriza, en tanto psicoanalistas, a entrometernos en lo político y, responde, que el psicoanálisis devela, muestra, que no hay discurso que no sea de goce, que todo discurso, incluso el analítico son discursos que tienen como finalidad ordenar, distribuir las formas de goce, el psicoanálisis apunta a dilucidar el goce singular, de cada uno; mientras que el discurso del amo y sus variaciones tiende a formar modalidades de goce compartidas, particulares y en el horizonte está la dimensión universal, esto es una guía fundamental de la acción lacaniana en cuanto acción política.
Elisa Alvarenga: Acción Lacaniana íntimamente articulada en la forma psicoanálisis de intensión que es la formación misma y el psicoanálisis de extensión que es la acción.
Acción lacaniana es una acción analíticamente orientada.
La acción lacaniana está relacionada con la época porque esta es el lazo entre psicoanálisis y sociedad. Acción orientada por el síntoma, toma los fenómenos de la época y su incidencia en la subjetividad.
En el artículo “Droga Violencia y adicciones”, de María Cristina Giraldo, de la Nel Medellín, con su trabajo producto del cartel, Violencia y adicciones, expuesto en el curso “Conductas de riesgo en el ámbito escolar 2013”. Es una muestra de acción lacaniana orientada por el síntoma: la drogadicción y la violencia derivada del tráfico de drogas, fenómeno de la época y su incidencia en la subjetividad.
Se pregunta la autora ¿si podemos los psicoanalistas no sentirnos concernidos por un problema que afecta a muchos jóvenes y que se impone como una herida abierta en lo social?
En “Verdades colectivas y experiencia de la palabra” de Antonio Aguirre, nos dice que vemos a los colegas de Europa especialmente, España, discutir la relación entre el discurso del amo y el psicoanálisis. Jacques Allan Miller toca asuntos de política local, regional, global, y no por haberse convertido en consejero del gobernante sino porque ha decidido encarnar la consigna del analista ciudadano.
La entrevista a Vilma Coccoz dice: Analista ciudadano, analista que sale del consultorio.
La acción lacaniana se entiende como la extensión del discurso analítico en los distintos campos. Atañe no sólo a su dimensión clínica sino dado el momento actual y la consiguiente reconfiguración de los discursos, se requiere un planteamiento diferente, la necesidad de que los analistas salgan de sus consultas.
La extensión no es sin la formación. “Se trata de verificar si se consigue realmente volverse operativo como causa de deseo de analizarse, es de lo que se trata, encontrar la manera de revestirse de la causa de deseo de análisis”.
Las escuelas deben trabajar en diseñar una política de extensión del discurso, para sacar el máximo provecho de las actividades que cada miembro de la Escuela realiza, pudiendo concentrarse en actividades que permitan la extensión del discurso. El momento político que vive Colombia, de reconciliación, es propicio para la conversación, y el diseño de extensión y participación, en el diseño de políticas educativas. El psicoanálisis tiene mucho que decir.
En esta breve síntesis de algunas de las opiniones encontradas en este número de wanabe, se puede apreciar los múltiples campos de acción que se están cubriendo y el cúmulo de posibilidades que también existen, para hacer propuestas de trabajo a la ciudad sin que se pierda en ningún momento la clínica como norte de la acción lacaniana y sin que se subsuma el discurso analítico en el discurso del amo, como lo advierte Leonardo Gorostiza.
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