lunes, 5 de febrero de 2018




El presente documento recoge las respuestas de ocho psicoanalistas de la AMP a un cuestionario, relativo a la Educación Inclusiva, que la Corte Constitucional de Colombia les invitara a responder bajo la figura de Amicus Curiae. Ellos son: Vilma Coccoz (ELP), Bruno de Halleux (ECF), Jean-Claude Maleval (ECF), Bernard Seynhaeve (ECF), Piedad de Spurrier (NEL), Daniela Fernández (EOL), Elida Ganoza (NEL), Lizbeth Ahumada (NEL). Encontraremos una respuesta global dada por B. Seynhaeve a las nueve preguntas y una disgresión de Vilma Coccoz y de J.C. Maleval que sirven de introducción a sus respuestas como también al presente documento.

En el contexto colombiano - o tal vez latinoamericano, es la primera vez que una Corte de Estado se interesa, en su tarea de legislar y crear jurisprudencia, por lo que piensan psicoanalistas lacanianos sobre el debate cuyos términos se han reducido a: ¿Un niño con dificultades puede o debe estar en la escuela regular con otros?. Además de la invocación al Derecho que asiste a los niños a la educación, la Magistrada Cristina Pardo Schlesinger, se interesa por un razonamiento renovado que no se ciña exclusivamente a los protocolos dictados por los programas cognitivos conductuales, como herramienta decisiva para responder; es ella quien lidera esta invitación hecha por la Corte Constitucional de Colombia a psicoanalistas de la AMP, conocidos en su mayoría por el trabajo realizado en la Semana del Autismo en Bogotá, que promueve anualmente La Antena Infancia y Juventud de Bogotá, desde hace cinco años.

Consideramos que este intercambio puede ser motivo de inspiración para los psicoanalistas que, a lo largo y ancho del Campo Freudiano, inscriben su deseo en ámbitos ajenos a lo singular de la experiencia analítica, pero que pueden repercutir en la vida y el porvenir de un sujeto.

Lizbeth Ahumada



viernes, 2 de febrero de 2018




Soirée de carteles –ECF- 17 octubre 2017

Por: Esthela Solano-Suarez
 
 
Genealogía del cartel

Lacan funda su Escuela el 21 de junio de 1964. Con este acto respondía a su exclusión de la Asociación Psicoanalítica Internacional, pronunciada el año anterior.
 
La orientación de su enseñanza, centrada en un retorno a Freud, se había inscrito en sentido contrario al espíritu de la institución psicoanalítica Internacional, lugar donde con el tiempo, los conceptos elaborados por Freud se vieron reemplazados por normas y preceptos vacíos, yendo en contra del espíritu freudiano. La excomunión[1], nombre que Lacan dio a su exclusión, apuntaba tanto a su enseñanza como a su práctica de sesiones regidas por la escansión que ponía patas arriba los estándares consagrados, haciendo valer una lógica temporal en acuerdo con la función del significante.