JORNADAS DE LA NEL Bogota 2020

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miércoles, 15 de abril de 2020

Un cuerpo más allá del virus. Luz Adriana Mantilla*


Por estos días de aislamiento a causa del Coronavirus se introduce un significante: confinamiento, el cual es tomado de las medidas ejercidas gubernamentalmente que implican ya no como un llamado sino un deber legal. Las vías tecnológicas surgen entonces como la herramienta para sostener el lazo con otros, apostarle a un lazo que ya de por sí me hace cuestionar de qué lazo podría tratarse. “Lo que antes nos mantenía aislados ahora nos mantiene vinculados”[1] oía paradójicamente en una de las entrevistas de Luis Darío Salamone a otros psicoanalistas, paradójico no sólo por la enunciación señalada, sino porque en tiempos de confinamiento curiosamente también son videos a los que acudo más que a los escritos psicoanalíticos. También para la mayoría, son videos los que circulan con información sobre el virus y sobre medidas de protección, como un modo de acceder a la subjetivación necesaria para los efectos que como plantea Miquel Bassols, el virus ha empezado a dejar, en ese real sin ley que se produce por la pandemia y ya no por el virus en sí mismo; quizá sea porque ante ese real no hay nada escrito, no hay teoría con lo que se le pueda hacer frente, al menos no más allá de la noción misma de real que Lacan formuló.

Las vías de lazo posible que esta contingencia nos deja, a saber, lo virtual, me recuerda a una imagen tipo meme que circula en redes y que se plantea en dos tiempos: el primero, corresponde a la de un tiempo antes de la pandemia donde muchos se encuentran aparentemente tranquilos en su interconectividad dentro de sus celulares o dispositivos, aislados aunque en presencia de otros; y el segundo, corresponde al tiempo de la pandemia donde la imagen son sujetos al aire libre disfrutando del exterior, acompañados y sin virtualidad. La imagen graciosamente paradójica plantea no sólo la transgresión de una ley social que se impone en este tiempo y que puede remitir a la pulsión de muerte de Freud, sino también a mi juicio, introduce otra cuestión que podría ponerse a la refelxión en medio de la contingencia, esto es, que pareciera que estando aislados la experiencia del cuerpo se impone como un irreductible, en primer lugar a la experiencia bidimensional que ofrece la virtualidad, haciendo que en la ausencia del cuerpo de los otros, éste cuerpo se haga mucho más presente. Por otro lado, lo que el significante confinamiento introduce, es justamente pensar también la posibilidad de un modo distinto de concebir el cuerpo, esto por medio de la experiencia de un Otro que mira, que vigila que estés en casa, o más allá de ello que se inmiscuye aún en casa; allí donde Cortázar en su famoso cuento de “Casa Tomada” era expulsado de la casa por la invasión del goce del Otro, en este caso, la casa ha sido tomada por el goce sin poder desalojarla, estamos con el Otro en la casa y para ello no hay vía virtual posible que pueda mitigar los efectos de ese Otro que no sólo remite al que vigila, sino también a ese Otro corporal y extraño que se produce. De modo que, me cuestiono dos modos de experiencia corporal; primero aquella vía imaginaria que me suscita la imagen tipo meme comentada, vía en la que se tiene una idea de sí mismo,[2] por medio de las rutinas diarias, los oficios o trabajos, que incluso introducen la paradoja que plantea el trasladar la masa corporal de un sitio a otro con una cierta “libertad”, la que al fin y al cabo lo que traslada es la imagen como cuerpo, aquella con la que se apuesta a seguir trasladando ahora con el lazo virtual mencionado, esta idea de sí mismo aunque no siempre es sencilla sino que se plantea como confusa nos dice Lacan, tiene todo su peso. Por otra parte, se encuentra el cuerpo real que queda confinado, confrontado incluso aquello que se escapa a la imagen, a ese cuerpo que como indica Lacan uno cree tener[3] y disponer de él como a un mueble, ese que levanta campamento, ese que aún sin trasladarse de un lado a otro hace su presencia, una de otro tipo, bien sea por consecuencia del Otro vigilante o de ése Otro corporal que de forma espontánea se manifiesta con la pandemia.


[1] L. Salamone, Conversaciones sobre Psicoanálisis y la época. https://www.youtube.com/watch?v=sag1XL5VBao

[2] J. Lacan, Seminario 23 El Sinthome. (2004). (Buenos Aires. Paidos),  147.
[3] Ibid.


*Asociada de la NEL Bogotá

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