Mujeres, religión, laicidad. El rechazo de lo femenino*

Gil Caroz

En su lectura del mundo, el psicoanálisis fija su mirada en el futuro. Freud, "viejo optimista"(1), creía que la religión retrocedería frente al progreso de la ciencia. Lacan replica con el "Triunfo de la religión", es decir, sostiene, al contrario, que ésta vencerá, sumergiendo lo real —que la ciencia extiende cada vez más— en un baño de sentido. La ciencia, dice, introduce "montones de cosas conmovedoras en la vida de cada uno"(2).

Constatamos, efectivamente, cuando hemos sobrepasado los 50 años, que la ciencia, que se precipitó en el lugar vacío dejado por el padre, ha transformado nuestras vidas. Es lo que llamamos Después del Edipo, primera parte del título de PIPOL 6. El ritmo cada vez más acelerado que la hipermodernidad nos impone hace de la lectura del futuro una manera de ponerse al día con el presente, ya que aquello que antes producía un acontecimiento, sorpresa que quiebra la continuidad, se ha transformado paradójicamente en rutina. El jefe venerado de hoy será mañana víctima de una ejecución sin proceso. El objeto de vanguardia investido por los Geek a la mañana, se torna obsoleto esa misma noche. El saber-hacer de hoy en día deberá rápidamente actualizarse. Esta carrera infernal que atraviesa nuestro cuerpo y transforma sin cesar la agalma en palea es, en sí misma, una manifestación de este "real cada vez más insoportable que debemos a la ciencia"(3).

El triunfo de la religión por mediación del sentido, profetizado por Lacan, es una forma de "no querer saber nada" de lo real. La religión está hecha para curar a los hombres, dice, "es decir, para que no se den cuenta de lo que no anda"(4). Este "no querer saber nada" a través de la producción en exceso de sentido que viene a cubrir lo real y a tenerlo a distancia, es, según Lacan, esencialmente la exclusividad de la verdadera religión, es decir la religión católica.

Conviene hoy precisar estas declaraciones de Lacan enunciadas hace cuarenta años. Un pasaje escrito por Jacques-Alain Miller para la contraportada del seminario VI de Lacan —que será publicado próximamente—, nos sitúa en el tiempo, en el presente y en el futuro, con una gran precisión: "Estamos en la fase de salida de la era del Padre. Otro discurso está en vías de suplantar el antiguo. La innovación en lugar de la tradición. En vez de la jerarquía, la red. La atracción por el porvenir predomina sobre el peso del pasado. Lo femenino toma la delantera a lo viril. Allí donde había un orden inmutable, los flujos transformacionales repelen de manera incesante todo límite"(5).

Estas frases están hechas a medida para PIPOL 6. Encontramos en ellas un despliegue del título: "Después del Edipo, las mujeres se conjugan en Futuro". Subrayemos, al pasar, la palabra "red", alternativa a la jerarquía, que es uno de los hilos conductores que atravesará las Simultáneas clínicas de PIPOL 6, que llevan como título : "El caso, la institución y mi experiencia del psicoanálisis". Durante esta jornada de las Simultáneas, el acento estará puesto en la experiencia clínica del practicante analizante en un florilegio de instituciones en Europa. Por otro lado, un primer anuario de instituciones que hacen lugar a nuestra práctica en Europa se difundirá a la ocasión de PIPOL 6 en el sitio de la EuroFederación de Psicoanálisis con el título "Red PIPOL".

Pero volvamos al futuro y recapitulemos. Freud predijo la desaparición de la religión con el progreso de Las luces. Este proyecto se hizo humo a mediados del siglo XX. Lacan profetizó el triunfo de la religión a partir del sentido que forcluye lo real. Profecía pesimista. Hoy en día, podemos confirmar que el padre ha perdido efectivamente su puesto. No obstante, constatamos que no nos hemos quedado sin brújula. Una nueva brújula ha tomado el lugar del padre, la de la lógica femenina. Esta pareciera convenir mejor para tratar lo real conmovedor y sin ley que la ciencia extiende cada día más.

Las fórmulas de la sexuación de Lacan muestran que las mujeres están más cerca de lo real, ya que tienen acceso a un goce que no se inscribe en la ley fálica. Liberadas de las angustias en relación con la dialéctica entre la tumescencia y la detumescencia, tienen un acceso más fácil al acto. La lógica del no-todo las hace más aptas a tratar los acontecimientos del mundo de manera pragmática, inclinándose sobre los casos singulares, sin complicarse demasiado con la ley del para-todismouniversal. Y, sobre todo, esta lógica femenina es rebelde a la rutina de las tradiciones y al amo siempre sospechoso en lo que concierne a la novedad. Como resultado, la mujer está abierta a las nuevas formas de sinthomes que trenzan los goces de una forma no estándar.

Por otra parte, el amo contemporáneo está animado por un saber ignorado sobre esta preponderancia creciente de la lógica del no-todo en un mundo que sufre los rebotes de la caída del padre. La ONU, por ejemplo, se orienta hacia una investidura de lo femenino. No se trata solamente de defender a las mujeres y sus derechos, pues lo femenino se ha transformado en el sujeto supuesto saber hacer del nuevo mundo. Así, la resolución 1325 adoptada en el año 2000 por el Consejo de seguridad de la ONU, estipula que la inclusión de las mujeres en la toma de decisión durante los procesos de paz es susceptible de construir y consolidar una paz duradera. Porque según los documentos de la ONU mujeres, “se ha reconocido a nivel internacional que las mujeres son las más afectadas por los conflictos modernos, especialmente en los contextos en los que la violación se utiliza como arma de guerra”(6).

No podemos no estar de acuerdo con esta perspectiva según la cual el discurso del amo deberá, a partir del presente y en el futuro, hacerse enseñar por lo femenino. Pero lo diremos de otra manera. El psicoanálisis despeja la lógica que está detrás de lo que la ONU argumenta en términos de relaciones entre víctimas y verdugos. Si las mujeres son víctimas de violencia, es porque la lógica del todo, cuando no ha sido mermada, no puede no ser un estrago para la lógica del no-todo. La impotencia de la lógica del todo de volcar en el universal las singularidades de los modos de goce conduce al agente del falo a sacar las armas para ejercer su poder sobre lo femenino. Por el contrario, la apertura a lo singular que está el no-todo implica, permite un abordaje pragmático de los conflictos que facilita el alivio.

¿Y la religión? ¿Qué lugar ocupa en el presente? ¿Qué lugar ocupará en el porvenir? Lo que nos impresiona no es tanto el triunfo de la religión como productora de sentido en quieres y aquí lo tienes, sino el ascenso de un fundamentalismo que predica el retorno a un padre real. Este movimiento parece ser equiparable con el ascenso de la lógica femenina sobre la escena. El combate fundamentalista contra lo femenino hace pasar al acto la lógica del todo. Allí donde Lacan habla de un “no querer saber nada” de la religión, nos confrontamos aquí a una versión más radical de un “no querer saber nada sobre el goce femenino” aquello a lo que Freud llamaba “el rechazo de la femineidad”(7). Sobre este punto, la clínica del malestar en la civilización converge con una cuestión que concierne el fin del análisis, porque el rechazo de lo femenino es un punto de llegada del análisis según Freud. Podemos hacer la hipótesis que uno de los problemas mayores que el psicoanálisis deberá tratar en el porvenir será este rechazo de lo femenino.

Jeannette Bougrab, nuestra invitada para las plenarias de PIPOL 6, nos permitirá encontrar in vivo una manifestación de esta tendencia en la que lo femenino toma la delantera a lo viril. Mujer brillante, abogada, ex-ministra del gobierno francés, anuda un feminismo moderno con la defensa de la laicidad y una fidelidad intacta a la República francesa. Vengan a escucharla. Escucharán una manera nueva de hablar en política. Poco importa si estamos de acuerdo con sus orientaciones o no. Es auténtica, llama al pan, pan, y al vino, vino, no pide disculpas, no se arrepiente, se lanza. Como podemos leer en su libro publicado recientemente(8), hace bricolaje con los elementos contradictorios y paradojales de la vida de una mujer contemporánea. Niña de papá, como ella misma lo dice, adora a su padre, que él, se encontró sorprendido y venido a menos por una división dramática que le impuso la Historia. Harki, es decir, uno de los argelinos que son derrotados por Francia durante la guerra de Argelia, es argelino para los franceses y francés para los argelinos, la residencia le es prohibida en su país de origen. Aquello que Jeannette Bougrab llama la laicidad, que defiende como una leona, sin ceder en nada, y tomando riesgos reales, es un agujero cavado en el medio de todas las identificaciones comunitarias, agujero que es un lugar donde cada uno puede construir su sinthome. Es evidente que el rechazo de lo femenino y sus manifestaciones más violentas que ella denuncia sin descanso, está excluido de esta zona de laicidad. Con Jeanette Bougran podemos realmente esperar el triunfo de la laicidad como un campo abierto a la elaboración del sinthome de cada uno, a partir de los materiales que la vida nos ha provisto al principio.

Texto presentado el 18 de mayo de 2013 en el Congreso de la NLS.
Traducción: Laura Petrosino

  1. MILLER J.-A., en El triunfo de la religión de Jacques Lacan, contraportada.
  2. LACAN J., El triunfo de la religión, Paidós Ibérica, 2005. [En françés : Le Triomphe de la religion, Paris, Seuil, 2005, p. 79].
  3. MILLER J.-A., Ibid. contraportada.
  4. LACAN J., Ibid, p.87.
  5. MILLER J.-A., Texto redactado para la contraportada del seminario VI de Jacques Lacan, Le désir et son interprétation. En Lacan Quotidien n°318.
  6. http://www.unwomen.org/fr/focus-areas/?show=Paix_et_sécurité
  7. FREUD S., (1937). Análisis terminable e interminable. Obras Completas, Buenos Aires: Amorrortu, Vol. XXIII. [En francés : « L’analyse avec fin et l’analyse sans fin », Résltants, idées, problèmes, II, Paris, PUF, 1985, p. 268].
  8. BOUGRAB J., Ma République se meurt, Grasset, Paris, 2013.