El analista en el siglo XXI

CLARISA HARARI
BOGOTÁ, FEBRERO 2014

El título enmarca las ponencias de Alicia Arenas (actual Presidente de la NEL), María Hortensia Cárdenas (NEL, Lima), Juan Fernando Pérez (NEL, Medellín) y Piedad Ortega de Spurrier (NEL, Guayaquil) más los comentarios de Leonardo Gorostiza (actual Presidente de la AMP) y María Elena Lora (NEL, La Paz). Los textos publicados en Bitácora Lacaniana N° 2, son una transcripción de la Plenaria llevada a cabo en la VII Jornadas de la NEL acontecida en Medellín en octubre del 2012 (1).
A continuación, se toman algunos ejes principales de las intervenciones –de expositores y comentaristas–. Se procura asimismo, transmitir con (cierta) fidelidad aquello que se dijo como señalar las convergencias y divergencias entre los participantes.

El contexto. El panorama.
Una introducción.

Revisar la posición del analista en el siglo XXI, conduce de manera inexorable a detenerse y considerar cuáles son las macas de la época.
Sobre ello, Cárdenas destaca la alianza del discurso de la ciencia con el discurso capitalista en tanto que dicho pacto (mayor o menor oficializado)[2] aspira (de manera más o menos manifiesta) a una proscripción del psicoanálisis, un rechazo del inconsciente y una anulación del sujeto (3). Por su parte, Gorostiza introduce en sus comentarios la puntualización de Cárdenas pero invita a ir más allá y preguntarnos qué variaciones ha sufrido el discurso universitario que lo hace congruente con el discurso capitalista. Arriesga una hipótesis a explorar, pero conjetura que la afinidad entre éstos puede darse en la medida que se elimina el punto de imposibilidad entre el lugar de la producción y el lugar de la verdad en el discurso universitario. Gorostiza convoca igualmente, a realizar este ejercicio con el discurso histérico (4).
En la línea del estudio del o los discursos actuales, Pérez cita a Miller en “Una fantasía” cuando refiere que la época tiene el mismo discurso que el del analista y que la declaración en sí supone un desafío en el terreno del análisis. Es decir, ella (la declaración) se plantea en términos de desafío, porque existe la posibilidad o el riesgo que “el todo vale” como fórmula del sujeto contemporáneo y negador de la no relación sexual; se trasmude a un “solo vale esto” inmiscuido en las narraciones de los casos presentados como éxito terapéutico (5). De manera que, si la noción de éxito y progreso están férreamente instalados en el discurso de la época, el psicoanálisis debe ir en contra de la promesa de happy ending dice Ortega de Spurrier (6). Con todo, Ortega de Spurrier expresa que la época muestra individuos encerrados en modos de satisfacción autónomos, sin lazo social para satisfacerse y obligados a crearse su propia definición (7). Para Ortega de Spurrier, la situación expuesta se condice con el debilitamiento del Nombre del Padre (8). Mientras que para Gorostiza, dicha afirmación es adecuada aunque remarca que no pude generalizarse para-todos en el globo. Siguiendo a Lacan, recuerda que la práctica clínica debe situarse no solo en relación a la época; sino también, al “factor c” o factor cultural (9).
 
Lo real. Lo contingente.
Lo que hay.

Cárdenas puntúa que el real del psicoanálisis es el de la no relación sexual, real de la modalidad del encuentro contingente que ha inscripto un goce en el cuerpo (10). En concordancia con esta afirmación, Arenas repasa que son los S1 como pedazos de real fuera del discurso; aquellos que establecieron la existencia contingente del sujeto (11). Continuando con las apreciaciones anteriores, Arenas recalca que el parletre es desarticulación y contingencia al mismo tiempo (12).
En suma, es especialmente con lo real que el analista del siglo XXI trabaja; pero a diferencia del real de hace unos años, el real de ahora está desordenado.
Cómo pensar la práctica analítica en estas condiciones, se interroga Cárdenas. Esta pregunta que Cárdenas destaca como política (13) nos dirige al siguiente y último punto, que es como se dijo, el fundamento de la Plenaria que se está reseñando.

La posición del analista. La clínica hoy.
Algunas orientaciones.

Arenas arroja la pregunta que si dados los cambios descritos como propios de la época, se exige del mismo modo un cambio en la posición del analista (14). Gorostiza responde que en parte sí (15).
A saber, como declara Ortega de Spurrier, se sostiene la necesidad de causar la división subjetiva como condición de entrada al análisis (16); pero hay un más allá y se refiere a una clínica orientada a lo real, hacia lo imprevisto, al encuentro con lo singular y el fracaso de la “buena manera” explica Pérez (17).
De un tiempo a esta parte (tiempo ya no tan cercano), es posible dar cuenta de síntoma y sinthome en la clínica, manifiesta Arenas (18). Pero debe apuntarse que la época devela con crudeza que el Otro no existe; con lo que al analista se le presentan nuevos retos para operar en el análisis. Arenas menciona pues, que se despliega una clínica que cuida los semblantes y no los deja caer. Parafraseando a Miller, refresca la idea que el analista es “motor inmóvil” porque se ofrece como otro que permite anclar el goce del analizante. Arenas agrega además como sumamente relevante, que el analista en fin –con su discurso– es nudo y agente en la invención de lazo (19). Sobre este punto, Gorostiza refuerza otro comentario de Miller en “Una fantasía” cuando éste describe que el análisis pone en orden los elementos que están disyuntos en el discurso hipermoderno. Ello (o esa operación), no es sin amor, o sea, en la transferencia (20). Sin embargo, el tema del amor de transferencia no es nuevo. Lo novedoso es la posición del analista frente al síntoma como alude Lora (21) y los demás expositores. En resumidas cuentas, se traten de síntomas con el signo de lo clásico o con el signo de lo actual –más al servicio del goce y sin pasar por el Otro–, la orientación es hacia el goce opaco de sentido y como tal, real.
Por cierto, de eso real que poco sabe el analizante –no más que una verdad ficcional– y poco sabe el analista; abre un espacio más para la puesta en acto de la práctica que para la interpretación por la vía del desciframiento.
De ahí que, si mediante la primer propuesta –la puesta en acto de la práctica– es que son aislados los S1 que marcaron el cuerpo y puede en parte echarse algo de luz sobre ello, quiere decir que es con lo real que el síntoma se desanuda; precisa Cardenas ()22.
Recapitulando, lo real es lo que se goza (Cárdenas, 2013) [23] pero también es lo que supone un imposible y lo que fracasa (Pérez, 2013) [24]. Fracasa, falla son maneras de dar cuenta de la no relación sexual. Lo real analítico se muestra por vía de la contingencia y determinados fracasos podrían ser entendidos como que las cosas en el análisis están bien orientadas.
Por último Gorostiza imprime otra idea capital. No se trata de la práctica del todo vale ni del nada vale. Lo que sí se busca promover, es una práctica sin valor como proclamó Lacan (25).

Notas

1. VII Jornadas de la NEL “El sexo y el amor en el siglo XXI: ¿de qué satisfacción se trata? 26, 27 y 28 de octubre de 2012. Medellín, Colombia.
2. De aquí en más, los comentarios entre paréntesis o entre líneas son agregados de quien suscribe el presente texto.
3. Cárdenas, M.-H., “La práctica del analista a partir de lo que hay”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 157.
4. Gorostiza, L., “Comentarios”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 166-167.
5. Pérez, J.-F., “El todo vale y la práctica analítica”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 161.
6. Ortega de Spurrier, P., “La posición del analista en la práctica de nuestra época”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 163.
7. Ibíd., p. 164.
8. Ibíd., p. 163.
9. Gorostiza, L., “Comentarios”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 169.
10. Cárdenas, M.-H., “La práctica del analista a partir de lo que hay”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 158.
11. Arenas, A., “¿Hay un cambio en la posición del analista en la práctica de nuestra época, a partir de los efectos del nuevo simbólico?”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 155.
12. Ibíd., p. 154.
13. Cárdenas, M.-H., “La práctica del analista a partir de lo que hay”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 157.
14. Arenas, A., “¿Hay un cambio en la posición del analista en la práctica de nuestra época, a partir de los efectos del nuevo simbólico?”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 155.
15. Gorostiza, L., “Comentarios”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 168.
16. Ortega de Spurrier, P., “La posición del analista en la práctica de nuestra época”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 164
17. Pérez, J.-F., “El todo vale y la práctica analítica”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 162.
18. Arenas, A., “¿Hay un cambio en la posición del analista en la práctica de nuestra época, a partir de los efectos del nuevo simbólico?”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 155.
19. Ibíd., p. 156.
20. Gorostiza, L., “Comentarios”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 168.
21. Lora, M.-E., Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 171.
22. Cárdenas, M.-H., “La práctica del analista a partir de lo que hay”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 158-159.
23. Ibíd., p.
24. Pérez, J.-F., “El todo vale y la práctica analítica”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 161-162.
25. Gorostiza, L., “Comentarios”, Bitácora Lacaniana. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana, N° 2 Noviembre 2013, p. 170
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