La paradoja de la transferencia como momento de apertura y de cierre del inconsciente

Clarisa Harari

“El Otro, el gran Otro, ya está presente cada vez que el inconsciente se abre […]” J. Lacan (1)

“La transferencia es el medio por el cual se interrumpe la comunicación del inconsciente […]” J. Lacan(2)

Una introducción

Sabemos por Freud y luego por Lacan, que entre el concepto de transferencia y praxis hay una interna relación. Esto significa que el concepto como tal, marca una orientación en el trato con el analizante y viceversa. Sabemos también y conviene subrayarlo, que ese vínculo de ida y vuelta entre teoría y clínica no es propiedad de la transferencia sino que rige la labor en psicoanálisis.

Ahora bien, se señalan cinco puntualizaciones sobre la transferencia destacadas por Lacan en el Seminario 11 que permiten adentrarnos en lo que es el título de este escrito(3).

Primera cuestión. La transferencia no es creada en su totalidad por la situación analítica. Más bien, es necesario que estén dadas ciertas posibilidades para que ésta se despliegue en el análisis.

Segunda cuestión. La transferencia incluye al analista y al analizante, pero supone una disparidad entre uno y otro. En otras palabras, la relación entre ambos se conjuga en un plano no simétrico y no recíproco.

Tercera cuestión. La transferencia no es repetición. No obstante la transferencia conduce a ella.

Cuarta cuestión. La transferencia positiva y negativa, requieren de una definición más precisa que el ser asimiladas de manera vaga al amor y a la ambivalencia respectivamente. Sobre ello dirá Lacan que la transferencia positiva es cuando el analizante mira al analista con “buenos ojos” (4), mientras que la transferencia negativa es cuando el analizante le tiene “ojeriza”.(5)

Quinta cuestión: Tan central o más que las demás. El deseo es el pivote en el cual se estructura la transferencia.

Dicha introducción, se reitera, permite situar el tema de apertura y cierre del inconsciente en la transferencia y ligarlo a la presencia del analista.

Un desarrollo

Apertura del inconsciente. La transferencia como motor.

Este eje (el de apertura) que se corresponde con los momentos iniciales del análisis, da cuenta de la vertiente epistémica de la transferencia porque engendra en sí un amor al saber. Ello significa que el analizante acude a un analista aquejado de una serie de síntomas, sufrimientos y/o inquietudes y asume en él un saber que el sujeto cree no disponer. En mayor o menor medida, hay algo del propio padecimiento del sujeto que se experimenta como enigmático y que espera de ese analista que “sabe” un develamiento sobre aquello que de alguna manera (o en parte) le pertenece.

Por lo general, son tiempos de grandes avances en el análisis por la proliferación de asociaciones, recuerdos, ocurrencias que el analizante confiado, entrega a ese que es su analista.

En consecuencia, la instalación de lo que Lacan nombra como sujeto supuesto saber SsS es condición para que se desarrolle la transferencia y se despliegue el análisis.

No obstante, este poder adjudicado al analista, funciona a manera de engaño ya que en última instancia pretende poner un velo sobre aquello que le falta al sujeto.

Un analista advertido de estas cuestiones, es decir analizado, no solo no brinda certezas, sino finalmente tampoco otorga nada que el sujeto pide de lo que piensa que le falta para ser completado. Más aún, mientras más se aleja el analista como figura a la cual el analizante puede identificarse; mayor probabilidad que el despliegue asociativo se ponga en marcha

Es por ello que si la cuestión se dirime en este primer momento, queda vedada la salida entendida como final de análisis.

Cierre del inconsciente. La transferencia como obstáculo.

Este eje (el de cierre), da cuenta de la vertiente libidinal de la transferencia. Es el momento en donde se juegan con vigor y de forma pasional el amor y odio que el vínculo transferencial despierta.

Ocurre que la transferencia es la puesta en acto de la realidad del inconsciente y el inconsciente se cierra justo cuando está por darse el buen encuentro. Lo que causa entonces el cierre del inconsciente, es el objeto a que opera en el análisis a manera de tapón y el analista queda ubicado en este lugar.

Las resistencias se fortalecen y el análisis se ve entorpecido porque se repite el amor indentificatorio con el que se respondió a lo pulsional. (6) Más aún, es con este movimiento que el analizante busca inducir al analista a una relación de espejismo.(7) Lacan lo expone claramente, cuando menciona que es como si el analizante le dijese al analista que lo ama porque en realidad ama algo más que él, el objeto a y por ello lo mutila.(8) En suma, el analizante se entrega, pero ese don (don de entrega) se trueca en mierda.(9)

Aun así, con todas las dificultades que este momento acarrea para el analizante pero también para el analista, es necesario porque su resolución permitirá el fin del análisis.

Una conclusión

Con todo lo dicho, cabe agregar a manera de cierre que, la maniobra en análisis, va del amor a la libido o sea, del efecto a la causa. En palabras de Lacan “entre el punto donde el sujeto se ve a sí mismo amable y ese otro punto donde el sujeto se ve causado como falta por el objeto a y donde el objeto a viene a tapar la hiancia que constituye la división inaugural del sujeto”(10)
Bibliografía:

Lacan, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 2010.
Ons, S.: Lecturas Freudianas. La Transferencia I, Maestría en Salud Mental. Itinerario en Psicoanálisis. Clínica del sujeto y del vínculo social. Instituto de Altos Estudios Universitarios (IAEU) y Universidad de León. 2013.

Notas

(1) Lacan, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 2010, p. 136.
(2) Ibídem.
(3) Estos cinco puntos son mencionados por Lacan en el transcurso de los capítulos dedicados a la transferencia en el Libro 11. No obstante, aquí se les da un orden diferente al planteado por el autor en función del tema principal del presente escrito. Asimismo, se aclara que estas puntualizaciones no agotan lo que resalta Lacan sobre la transferencia en este seminario.
(4) Lacan, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, op. cit., p. 130.
(5) Ibídem.
(6) Ons, S.: Lecturas Freudianas. La Transferencia I, Maestría en Salud Mental. Itinerario en Psicoanálisis. Clínica del sujeto y del vínculo social. Instituto de Altos Estudios Universitarios (IAEU) y Universidad de León. 2013, p. 11.
(7) Lacan, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, op. cit., p. 275.
(8) Lacan, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, op. cit., p. 276.
(9) Ibídem.
(10) Lacan, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, op. cit., p. 278.