Actividades declaradas

1. «Psicoanálisis... ¿todavía?»
Responsable: Guillermo Bustamante Z.
Lunes, 3:00 PM a 5:00 PM
Calle 73, Carrera 15, Centro Cultural "Gabriel Betancur"
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2. «El deseo del analista: un deseo inédito»
Responsable: Clara María Holguín
Sábados, 9:30 PM
Lugar: sede de la NEL
(Ver información más abajo)


1. «Psicoanálisis... ¿todavía?»
Guillermo Bustamante Z.
El psicoanálisis tiene ya más de un siglo. Eso, para la época actual, una época de la fecha de vencimiento, es una pena. Y, efectivamente, sabemos de juicios como que "Freud está desueto"... aunque, quienes hacen ese tipo de afirmaciones no hayan leido una letra sobre el tema. El psicoanálisis nació como una inquietud ética en relación con el malestar subjetivo: ¿cómo tratarlo, sin pasarlo por el ideal de la felicidad, sin enjuiciarlo como simulación, sin hacer a un lado la verdad del sujeto, distinta al saber de la ciencia?
Para el psicoanálisis, somos un corto circuito entre carne y lenguaje; la contingencia de ese mal encuentro produce la singularidad de cada uno. Con ese nacimiento, no se trata de la realización de ningún ascenso del espíritu o de la conciencia. Estamos "arrojados al mundo", y cada uno se las arregla con eso, goza con eso. Ahora bien, ese cruce entre palabra y carne no es constante, porque comanda la contingencia , porque el lenguaje es moldeado por la época, porque la carne tiene que ver también con todo eso... No obstante, no es mera convencionalidad: hay efectos estructurales de los registros que están en juego.

De manera que, sí, hay que leer la época, pero sin disolvernos en ella; cosa que prueba la persistente presencia del malestar que, en consecuencia, todavía justifica al psicoanálisis.


2. «El deseo del analista: un deseo inédito»
Clara Ma. Holguín

Si bien el deseo del analista toma diferentes acepciones y significaciones a lo largo de la enseñanza de Jacques Lacan, según esté correlacionado con la acción del analista, podemos anticipar que el “deseo del analista” no es el deseo de estar en psicoanálisis ni de ser psicoanalista; implica, más bien, una separación del ser en análisis, y se dirige a la producción de una posición nueva. El deseo del analista se diferencia también del deseo de curar y del deseo de cuidar; tampoco es un deseo de verdad, ni de saber. Se trata de un deseo que, no siendo el deseo del sujeto —pues éste requerirá de una modificación producto de la experiencia analítica— “surge del paso de analizante a analista”. Queremos interrogar: ¿cómo surge este deseo?, ¿cuál es su función en la cura?; la respuesta “deseo del analista”, como producto de la experiencia analítica, ¿es una respuesta “idónea” para enfrentar el malestar de nuestra civilización?

Teniendo como referente el Pase —como acontecimiento y como dispositivo— y valiéndonos de testimonios de los AE (Analistas de la Escuela), nos proponemos verificar el acceso a esta función para cada caso; despejar su fundamento para destacar lo inédito de este deseo: un deseo que no es puro, pero tampoco vacío, un deseo “encarnado”. Nuevo estatuto del deseo que se sostiene en la inexistencia del Otro, y que apunta a obtener “la diferencia absoluta”. Lacan propone no un modelo de analista, ni un ideal de este, sino un operador, que dé cuenta de la función del analista, más allá del inconsciente freudiano, más allá del sentido.